Tanto ruido para nada.
Sonidos que no comunican,
solo aturden mi existencia.
Vientos de cambio que se oponen a ver.
Como este bello mundo es destruido.
El mundo del silencio,
agitado por los profanadores.
Estos que cual autómatas,
guiados por una mano invisible.
Acabaran marchitando la belleza,
de la mente humana
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